Miércoles, 07 Marzo 2018 00:00

Hiperinflación liquida salarios y beneficios contractuales del sector aluminio

 
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Los contratos colectivos dejaron de ser el escudo protector de los miles de trabajadores de las empresas básicas. La hiperinflación ha mermado el poder adquisitivo y la crisis en las industrias, producto del descalabro productivo, ha desaparecido y deteriorado los beneficios socioeconómicos.

Con el más reciente ajuste del salario mínimo de 58% anunciado la semana pasada por el presidente de la República, Nicolás Maduro, los trabajadores del aluminio esperan el ajuste del tabulador en el que los salarios deben estar 16,5% por encima del ingreso mínimo legal de Bs. 392.646, mientras que el bono de alimentación debe subir y ubicarse 18,52% por arriba del mínimo para los asalariados venezolanos (Bs. 915.000).

De esta manera, el primer cargo del tabulador en las industrias del aluminio, que cuentan con un contrato colectivo corporativo, arranca en Bs. 457.432, mientras que el bono de alimentación estaría fijado en Bs. 1.084.458. La tabla salarial varía en función de la antigüedad y el cargo. Los montos, aun con la franja de ajuste, son insuficientes para cubrir la canasta básica familiar que en enero saltó a Bs. 35 millones 392 mil 706 bolívares.

El nivel 45, el más alto de la nómina ejecutiva de Venalum, por ejemplo, percibiría con carácter retroactivo desde el 15 de febrero apenas Bs. 3,4 millones de bolívares. En el caso de Carbonorca, el nivel 48 recibiría Bs. 3,9 millones, el equivalente a 16% de la canasta alimentaria familiar, sin considerar servicios.

Los trabajadores están conscientes del deterioro y del rezago de los beneficios contractuales y han empezado a evaluar de qué forma afrontar la hiperinflación, un concepto que lucía lejano cuando aprobaron en 2016 el contrato colectivo corporativo, pero que en 2017 llevó la variación de precios a 2.616%, de acuerdo con los cálculos de la Asamblea Nacional. A meses de vencerse la convención, el primero de octubre de 2018, el secretario general del Sindicato de Profesionales de CVG Bauxilum (Suprobaux), Wilfredo Flores, recuerda que en la última discusión había “una economía más condescendiente”.

“Ahora, la convención colectiva va a estar rodeada de características distintas con una hiperinflación que destruye a diario la capacidad adquisitiva de los trabajadores. No tenemos nada claro de cómo vamos a hacer ante esta variable, estamos analizando qué mecanismo le incorporamos para hacer frente a la hiperinflación porque lo cierto es que actualmente hay un divorcio completo entre salarios y necesidades”, resaltó.

“El salario ya no sirve para la subsistencia del trabajador. Lo ideal sería una decisión del alto gobierno que resuelva la hiperinflación (…) El Ejecutivo ha asomado la posibilidad de que las cajas de ahorro sean canceladas en Petro, las prestaciones, pero para el salario habrá que buscar una cuestión acorde”, agregó.

Los trabajadores están contrarreloj, pues el anteproyecto de convención colectiva debe ser introducido entre mayo y junio, al menos cuatro meses antes del vencimiento del contrato vigente. Y las proyecciones apremian, pues según el Fondo Monetario Internacional, la inflación escalará este año 13.000%.

Pedirán Bs. 500 mil diarios por comida en Venalum

Entretanto, ¿qué hacer para llegar a fin de mes? es la principal inquietud de la dirigencia sindical. El secretario de administración y finanzas del Sindicato Único de Trabajadores Profesionales Universitarios de Venalum (Sutrapuval), Ángel Brito, señaló que del portón de Venalum hacia afuera hay una realidad que afecta sobremanera al trabajador.

“Un trabajador de Venalum fijo de día que es el que menos gana, saca de 3 a 4 millones de bolívares mensuales con todos los beneficios. El de turno puede llegar a ganar 8 millones de bolívares”, comentó, cifras aún insuficientes para cubrir los gastos mensuales de una familia en tiempos de hiperinflación.

El sindicato ha empezado a sacar las cartas debajo de la mesa. Primero, lograron tras el ajuste salarial, el aumento contractual de febrero y mantener el 20% por concepto de evaluación, que el ingreso base empiece en Bs. 515 mil. A la par, tienen planteado recuperar el beneficio de antigüedad del trabajador, que contempla el aumento de 1% del salario básico por cada año de servicio, un concepto con incidencia en beneficios como vacaciones y utilidades.

También han propuesto un aumento del bono de alimentación que los trabajadores reciben por la falta de comedores, y que se suma al bono contractual del sector de Bs. 1.084.458. En enero, precisó Brito, era de Bs. 1.100.000 y consideraban que estaba “en función de la realidad”, pero no había terminado el primer mes del año cuando ya había quedado desfasado.

Ahora, solicitan el pago de Bs. 500 mil diarios por concepto de bono de alimentación, lo que resultaría en 11 millones de bolívares al mes.

La precariedad salarial ha sido compensada desde hace seis meses, estimó, por una bolsa de comida que entrega la industria, la única en el ramo con la ventaja comparativa de estar operando, aunque a niveles reducidos. “El 15 de este mes, debemos tener respuesta para el aumento del valor del cestaticket”, expresó.

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En Bauxilum, detenida desde septiembre de 2017, no ven mejoras salariales posibles fuera del cumplimiento del contrato colectivo hasta que la empresa no empiece a operar y se recupere tanto en el plano operativo como financiero. El secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria de la Alúmina, Bauxita y sus Derivados (Sutralúmina), Silvano Moreno, dijo que pese a los retrasos en los pagos de los últimos meses “se está intentando cumplir con los salarios oportunamente”.

Los trabajadores han planteado a la empresa entregar una bonificación por la falta de comedores, que afecta a la nómina completa, pero a la par de que no han precisado un monto aún, Moreno aclara que “todo pasa por la situación financiera de la empresa”.

“Nosotros no estamos produciendo y debemos canalizar recursos a través del Ejecutivo, incluso, para la nómina; así es difícil tramitar otras alternativas”, manifestó.

En Alcasa, con bajos niveles operativos, tampoco hay propuestas claras para afrontar el impacto de la hiperinflación en la masa laboral, aunque se evalúa subir el monto del bono de alimentación por encima del monto de Bs. 1.084.458 que establece el contrato colectivo corporativo.

“A partir del 15 de febrero, nos corresponde el aumento salarial de 16,5% y un 4% inter-niveles, pero hay un aumento por contrato colectivo de 15 mil bolívares que intentan superar. También se está negociando pagar Bs. 300 mil diarios por concepto de comida a los que vayan a trabajar y, a la par, se va a habilitar un comedor”, informó el alcasiano, Dennys Sucre.

En Carbonorca exigen cumplimiento y recálculo de beneficios

El secretario de Acta y Correspondencia del Sindicato de Trabajadores de Carbonorca (Sutracarbonorca), Alí Prieto, solicitó a la directiva de la productora de ánodos de carbón recalcular salarios y vacaciones en función del aumento presidencial, solucionar el beneficio por antigüedad y la evaluación de desempeño, para evitar que “se pierda y solape con las políticas salariales del Ejecutivo” y respetar los beneficios contractuales.

El trabajador reclamó al gerente de personal de la estatal, a la par, que desista de eliminar los planes de carreras del nuevo tabulador y, al presidente Juan José Méndez, que cumpla con el rescate de la productividad y la dotación de implementos de seguridad del personal, vista la existencia de áreas críticas que ponen en riesgo la salud y vida del personal.

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